Nació en Freeport (Bahamas) en 1964. Se licenció en el Sarah Lawrence College, una de las universidades privadas dedicada artes liberales más prestigiosas de Estados Unidos y completó su formación en la Escuela de Diseño de Rhode Island.

Janine Antoni está considerada como una de las “chicas malas” del arte del siglo XXI. Sus instalaciones y performances representan una alteración radical de las propuestas habituales del panorama artístico.

Utiliza su propio cuerpo como herramienta de trabajo y fuente de significado. En sus primeras obras transformó materiales tan atípicos como chocolate, manteca, jabón o tinte de pelo, todo ello como resultado de un proceso personal de exploración sobre la feminidad, de los conceptos socialmente asignados a “lo femenino” y de los objetos de consumo habituales de las mujeres.

En sus performance representa actividades culturalmente adjudicadas al sexo femenino como fregar, coser, comer o maquillarse, y entabla un discurso directo con las relaciones que se establecen con el trabajo doméstico, los desórdenes alimentarios y la cultura de la belleza. Por otra parte, realiza objetos escultóricos basados en los rituales diarios, en ellos articula cuidadosamente su relación con el mundo, dando lugar a estados emocionales que sienten por medio de los sentidos corporales, como el gusto o el olfato.

En cada pieza, sin importar el medio o la imagen, se dirige directamente al espectador y se sitúa en el límite de la manifestación artística y la provocación.

Loving Care (1993)

En 1992 saltó a la popularidad con “Gnaw”, un trabajo con el que trató de identificar una de las fobias más extendidas entre las mujeres; la obesidad y las ingestas compulsivas. Elaboró dos grandes cubos de chocolate y manteca de 300 kilos. Mordisqueó las esquinas y escupió el producto para reutilizarlo en la creación de nuevas piezas. Derritió de nuevo el chocolate masticado y tiñó la manteca con pigmento rojo para formar dos claros símbolos de la sensualidad femenina, una caja de bombones con forma de corazón y 400 lápices de labios. “Gnaw” ofreció una vía de escape para vencer la inseguridad y disipar las pautas sociales que victimizan a las mujeres.empapado en tinte, para fregar el suelo de la galería y mostrar que, para ser deseable, una mujer debe combinar al mismo tiempo belleza y sumisión. Janine lo escenificó introduciendo su cabeza en un cubo de tinte, con el pelo empapado comenzó a fregar el suelo empujando a las personas presentes fuera de la habitación.

Con “Lick and Lather” de 1993 dio un paso más hacia la transgresión total de las representaciones artísticas. Elaboró catorce bustos, siete en chocolate y siete en jabón, que lamió y remojó hasta conseguir esculpir sus propios rasgos faciales. La obsesión por la limpieza y el temor al proceso de envejecimiento se esconden tras la nueva representación compulsiva de Antoni. En las composiciones fotográficas “Mom and Dad” de 1994, manipuló las imágenes de sus padres con la ayuda del maquillaje.

Lick and Lathern (1993)

Metropolitan Museum of Art, New York

Janine Antoni ha expuesto en numerosas instituciones importantes, entre ellas documenta14, en la Documenta de Kassel, Bienal de Venecia, Whitney Bienal o la Bienal de Johannesburgo por citar algunas.

Su trabajo está incluido en las colecciones del MOMA, Whitney de Arte Americano y Museo Guggenheim, todos en Nueva York; el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Instituto de Arte de Chicago, y el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, entre otras muchas instituciones.  Ha recibido varios premios prestigiosos, entre ellos el Museo de Arte Moderno de Irlanda, la Beca de la Fundación Memorial John Simon Guggenheim ambas en el 2011 y la Beca de Mujer Anónima del 2014.

Reside actualmente en Nueva York y está representada por la Luhring Augustine Gallery de Nueva York, y Anthony Meier Fine Arts de San Francisco.

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