Nació en 1895 en Hoboken , Nueva Jersey (Estados Unidos), a los 7 años padeció poliomielitis, y debido a los tratamientos de la época creció muy debilitada y con serias malformaciones en los pies. Consecuencias devastadoras para una niña pero que no consiguieron acobardarla.

Aunque su primer acercamiento a la fotografía fue por la corriente más purista, decidió seguir su propio camino y con 23 años abrió su estudio en San Francisco, donde residió el resto de su vida junto al que dos años después fue su marido, el pintor Maynar Dixon.

Por norma general, las personas que se dedicaban a la fotografía de aquella época, no salían de su estudio, y era la gente la que acudía a sesiones de retrato; en el estudio se podía controlar el proceso, las luces, las sombras, el viento, el fondo… para poder hacer bien su trabajo sin complicaciones añadidas.

Norteamérica se encontraba sumida en La Gran Depresión, pero Lange no tenía esa percepción, sintió la necesidad de dejar constancia de la vida real, lo que estaba padeciendo la gente, y salió a captar lo que encontraba en las calles: desempleo, gente sin hogar, pobreza y miseria. Este tipo de fotografías llamaron pronto la atención y la llevaron a ser contratada por la administración federal, comenzando así su carrera profesional como fotoperiodista.Madre migratoria, Nipomo, California, fotografía de Dorothea Lange

Entre 1935 y 1937 Lange trabajó para departamentos oficiales, siempre teniendo como protagonistas de sus fotos a personas pobres y marginadas, especialmente en el entorno rural, familias desplazadas e inmigrantes. Distribuía sus instantáneas sin coste a los periódicos nacionales, por lo que se ganó el apodo de la fotógrafa del pueblo.

La madre migrante (1936)

Entre 1938 y 1939 realizó, junto a su segundo marido, un libro con textos y fotografías con las que trató de analizar el fenómeno de la migración que causó la depresión, cuando más de 300,000 inmigrantes se trasladaron a California en busca de trabajo agrícola. Ella se encargó de la parte gráfica, y él de los textos, y se recogieron conversaciones en microfilms mientras se tomaban las fotografías, así se convirtió en un libro pionero en combinar imágenes con testimonios orales para un público contemporáneo. Desde su creación hasta hoy se considera una de las obras maestras del género documental.

Desempleado en San Francisco (1935)

Colección Biblioteca y Museo Presidencial de Franklin D. Roosevelt

De entre todas las fotografías, hubo una que se convirtió en un icono representativo de esta época de crisis, esa imagen fue la de “La madre migrante”.

La vi y me acerqué a la famélica y desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo cómo le expliqué mi presencia o mi cámara, pero recuerdo que no me hizo preguntas. Ella me dijo su edad, 32 años. Me contó que habían vivido de vegetales de los alrededores y de pájaros que los niños mataban. Acababa de vender los neumáticos de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada, reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella, parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó.

Una de las principales características de su obra y presente en casi toda su carrera, es su increíble habilidad para crear comunicación entre el sujeto fotografiado y el que lo está mirando.

Después del ataque a Pearl Harbor, la inquieta artista utilizó su prestigio para registrar la fuerza de la evacuación de los japoneses estadounidenses, y cómo eran llevados a campos de concentración del occidente del país. Este tema le interesó muchísimo y lo siguió paso a paso, desde la evacuación temporal en centros de reunión a los primeros campos permanentes.

Niñas japonesas evacuadas (1942)

Sus imágenes fueron tan obviamente críticas que el ejército las embargó, por un tiempo no permitieron que salieran a la luz, porque ponían al descubierto las miserias y paranoias conspirativas de las élites del poder de su país.

En 1941 recibió el premio Guggenheim Fellowship por la excelencia en fotografía. No hay duda de que su legado se ha convertido en parte de la historia de Estados Unidos, unas imágenes realistas que plasman una de las épocas más duras.

Cabe destacar que fue la cofundadora de la revista Aperture, una publicación trimestral dedicada al mundo de la fotografía, que recibió su nombre por su relación con del diafragma en una cámara.

En las dos últimas décadas de su vida, Dorothea Lange tuvo una salud fue frágil, sufrió de problemas gástricos, úlceras y los síndromes del post-poliomelitis. Murió en 1965 de cáncer a la edad de 70 años.

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