Nació en Concepción (Chile) en 1957. Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal hasta que a los 19 años, se exilió a España huyendo de la dictadura chilena. En Madrid estudió imagen y sonido en la Universidad Complutense y se licenció en 1985. Una década después continuó su formación en otros países: en la Escuela San Antonio de Baños en La Habana (Cuba), en la Universidad de Columbia, Nueva York y en 2008 obtuvo una beca en el Centro de Arte Montehermoso y en Art in residency. Villa Strauli. Winterthur (Suiza).

En su obra destaca el tratamiento de la mujer desde una perspectiva feminista y la reflexión sobre la construcción de identidades individuales y colectivas. Por otro lado, el contexto de la represión política de la dictadura que le tocó vivir en Chile durante su adolescencia fueron determinantes para entender la preocupación que siempre ha tenido por la denuncia de cualquier forma de represión de las libertades, ha señalado Cecilia en «Lo que queda de mí» un texto autobiográfico en el que explica su interés por el video-arte y su proceso en la creación audiovisual.

En su primer trabajo, «Entre actos» (1982) experimenta con el videoarte, un género que -según Barriga- se estaba empezando a conocer en España ignorado todavía por la gran mayoría de especialistas y académicos relacionados con el mundo audiovisual.

Encuentro entre dos diosas (1991)

Y dos años más tarde su primer documental “Alcobendas puede ser un nombre de mujer”. Bajo la pregunta ¿Qué es ser mujer? propone a distintas mujeres de la ciudad la reflexión que constata la dificultad para definir un concepto aparentemente fácil y culturalmente acotado. El documental recibió el Premio Nacional de Video del Instituto de la Mujer. Desde el inicio de su carrera ha documentado la situación de las mujeres en el mundo, el pensamiento y activismo feminista y la construcción de identidades, individuales y colectivas.

Para mí el arte feminista es el tránsito inevitable que hicimos muchas mujeres para alcanzar nuestro verdadero espacio, es decir “otro” más igualitario y diferente.

Entre 1990 y 1991 crea una de sus obras más reconocidas “Encuentro entre dos reinas”, un corto de 14 minutos en el que a modo de cine mudo, a través de textos y música de piano, se articula un drama a dos bandas entre Marlene Dietrich y Greta Garbo haciéndolas coincidir mediante la apropiación de fragmentos de películas. Se trata de una de las piezas queer con mayor proyección internacional en el circuito artístico, presente en instituciones como el MoMA (Nueva York), Whitney Museum (Nueva York), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid) o el Museo Guggenheim (Bilbao).

Tres instantes, un grito (2013)

Durante la década de los 2000 continuó con la videocreación, aunque el tono del mensaje se volverá más íntimo y autobiográfico. Es el caso de “Amor Veloz” (2000) una pieza de vídeo arte para ser proyectada en una sala grande y en 2005 presentó el documental “Ni locas ni terroristas” en el Festival de Cine de San Sebastián, su pieza “Im Fluss” (En el río) fue seleccionada entre los mejores 20 documentales del programa Documentos TV de Televisión Española.

La cuestión de la nueva identidad histórica de la mujer cobra especial importancia a partir de los años 70. Cecilia Barriga intenta reflexionar sobre ello en muchas de sus obras.

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