Nació en Sevilla en 1934, en una familia culta, progresista y acomodada. Sus padres, Manuel Laffón y María de la Escosura, que se habían conocido en la Residencia de Estudiantes de Madrid, decidieron no llevarla al colegio, por lo que su educación se realizó en su propio domicilio donde acudieron diferentes profesores para impartir las clases.

Siguiendo la tradición familiar, comenzó sus estudios de pintura  en el estudio Manuel González Santos, que viendo las cualidades de Carmen la formó para su ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla pese a que contaba sólo con 15 años. A los 18 se trasladó a Madrid para finaliza sus estudios en la Academia de San Fernando de Bellas Artes. Desde un principio su obra se enfocó en la pintura, concrétamente en objetos y escenarios cotidianos revestidos de atmósferas íntimas, contemplativas y emotivas.

El Guadalquivir es el río de Sevilla, mi ciudad de nacimiento, que me lleva a Sanlúcar de Barrameda, mi otra ciudad, donde comencé a pintar y a soñar. 

San Lúcar de Barrameda (1975-1977) Museo Fundación Juan March)

A su regreso a Sevilla en 1956 continuó su actividad pictórica en una casa familiar cercana al Coto de Doñana en Huelva, que acabará siendo el lugar donde produjo gran parte de su actividad artística. En 1958 realizó sus dos primeras exposiciones individuales, una en el Ateneo de Madrid y la otra en el Club La Rábida de Sevilla.

Estas exposiciones fueron el trampolín para que Juana Mordó le ofreciera un contrato con la galería Biosca y más tarde con su propia galería. En el grupo de artistas que trabajaba para Mordó se encontraban muchos de los nombres más importantes de la pintura española de la época: Manuel Millares, Antonio Saura, José Luis Mauri, Lucio Muñoz, Eusebio Sempere, Manuel Hernández Mompó, Pablo Palazuelo, Gustavo Torner, Fernando Zóbel y Antonio López.

Su vida también fue muy intensa, se casó con José Cabrera Bazán, que fue senador abogado, catedrático universitario, futbolista profesional en los equipos sevillanos Betis y Sevilla, senador y diputado al Parlamento Europeo por el partido socialista. Su segundo marido fue Ignacio Vázquez Parladé, terrateniente y comunista, la vivienda que ambos compartieron fue famosa por ser considerada como un ateneo por donde pasaba mucha gente interesante y se hablaba de todo en tiempos políticamente duros.

En 1967 forma parte de la escuela El Taller de Sevilla, junto a Teresa Duclós y José Soto, Carmen Laffón dedicándose a la enseñanza artística durante un tiempo y  al que volverá años más tarde al incorporarse en 1975 a la Cátedra de Dibujo del Natural de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde permaneció hasta 1981.

La Cal. Bidón Rojo (2012)

De todo su recorrido cabe destacar su participación en la cripta del claustro del Monasterio de Silos con la obra “La Viña”, inspirada en la que cuida como si fuera un jardín en su residencia de La Jara, próxima al Coto de Doñana. Esta exposición estuvo compuesta por varias piezas, una de ellas era una escultura en escayola que fue  adquirida por el Museo Reina Sofía.

En 1992 su proyecto “Bodegones, figuras y paisajes” se expuso en el Museo Reina Sofía de Madrid comisariado por María de Corral, como una retrospectiva de la práctica totalidad de su carrera artística.

En palabras de María de Corral  “en la obra de esta artista el silencio alcanza tanto protagonismo con el motivo, lo cual deriva del hecho de que pinta “emociones interiores y exteriores, no declaradas, sino sugeridas”. En este sentido, su pintura resulta la recreación de un espacio que ha sido habitado, cruzado o manipulado previamente por alguien (quien coloca los objetos y las frutas de sus bodegones, quien se levanta de una butaca, quien mira por la ventana, quien destapa la máquina de coser o quien deja una carta en una vitrina después de leerla) y que lo ha impregnado emocionalmente con su presencia.

En 1982 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1998 fue nombrada académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.