San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), 1 de julio de 1952
Dolores del Castillo Cossio nació en Tenerife en 1952. Formada en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, el dibujo constituye desde sus inicios el eje vertebrador de su producción. Lejos de entenderlo como un procedimiento preparatorio, lo concibe como un lenguaje autónomo, capaz de sostener una práctica artística que ha evolucionado con absoluta libertad entre distintas técnicas y planteamientos plásticos.
Su primera exposición individual, celebrada en 1978 en la Galería Conca de Tenerife, mostró una serie de dibujos de extraordinaria precisión técnica en los que la luz, el volumen y la textura adquirían un protagonismo absoluto. Desde estas primeras obras se advierte un interés por desplazar la atención desde el motivo representado hacia los valores estrictamente plásticos de la imagen. Telas, plásticos y objetos cotidianos dejan de ser elementos secundarios para convertirse en el verdadero argumento de la obra.
Durante las décadas siguientes, Del Castillo amplía su investigación hacia la geometría, la arquitectura y el espacio construido. Series como La geometría que nos rodea, Entre dos luces, Entre bastidores, Paraísos particulares o Tierra de nadie revelan una mirada analítica que encuentra en los fragmentos, las sombras, los reflejos y las perspectivas una forma de reinterpretar la realidad.
Su interés por la arquitectura y los espacios de tránsito da lugar a composiciones de gran rigor constructivo en las que el vacío adquiere un papel esencial. Aeropuertos, estaciones o interiores deshabitados se convierten en escenarios silenciosos donde la geometría, la luz y la atmósfera sustituyen a la presencia humana, cuya aparición, cuando existe, queda reducida a una huella apenas reconocible.
En los últimos años, su investigación se ha desplazado hacia el paisaje natural sin abandonar los principios que han definido toda su trayectoria. Series como Coraza Vegetal o Hijas de la Luna exploran la energía de la vegetación, el agua y la roca mediante una pintura más gestual y una materia más libre, manteniendo siempre el interés por el fragmento como lugar privilegiado de observación.
Lola de Castillo inició su trayectoria docente en 1980 al convertirse en Profesora Agregada de Bachillerato por Concurso-Oposición. En 1990 obtuvo el Doctorado por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Dos años más tarde consiguió la titularidad en dicha Facultad de Bellas Artes, donde desarrolló su labor docente hasta el año 2015, consolidando una extensa carrera en la enseñanza universitaria. En 2024 fue nombrada Académica Numeraria de la Real Academia Canaria de Bellas Artes y recibió la Medalla de Oro del Cabildo de Tenerife, en reconocimiento a su trayectoria académica y artística.


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