Bleiburg, Carintia (Austria), 22 de enero de 1935 – 1 de febrero de 1997, Viena (Austria)

Kiki Kogelnik nació en una pequeña localidad del sur de Austria y pasó su infancia marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Entre 1954 y 1958 estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena, donde coincidió con una generación de jóvenes artistas que buscaban renovar el panorama artístico austriaco.
En 1961 celebró su primera exposición individual en la prestigiosa Galerie nächst St. Stephan de Viena, uno de los espacios fundamentales para el arte contemporáneo del país. Un año más tarde se trasladó a Nueva York. Aunque compartía con los artistas pop el interés por la cultura de masas y los nuevos iconos de la sociedad contemporánea, Kogelnik nunca quiso ser considerada simplemente una artista de ese movimiento. Su mirada era mucho más irónica y crítica, especialmente respecto a la representación del cuerpo femenino y al creciente poder de la tecnología.

Claes (1970)
Uno de los rasgos más reconocibles de su producción fueron las siluetas humanas recortadas en vinilo de vivos colores que colgaba del techo como si fueran prendas de vestir. Estas figuras, a medio camino entre el maniquí y el cuerpo desmaterializado, hablaban de la fragilidad del ser humano frente a los avances científicos y tecnológicos.
En una época fascinada por la conquista espacial, Kogelnik incorporó cohetes, astronautas, satélites y referencias a la ciencia ficción, imaginando un futuro en el que el cuerpo podía convertirse en un objeto intercambiable.
Su personalidad también contribuyó a convertirla en una figura muy visible dentro de la escena artística neoyorquina. Vestía con diseños llamativos, grandes sombreros y prendas de colores intensos, cultivando una imagen tan creativa como su propia obra. Sin embargo, detrás de esa apariencia extravagante había una artista extremadamente disciplinada y consciente de las dificultades que suponía abrirse camino en un ambiente dominado por hombres.

It Hurts with a Scissor (1974-76)
En 1966 contrajo matrimonio en Londres con el radioncólogo George Schwarz. En 1967 nació su hijo, al que llamaron Mono, tras lo cual la familia regresó a Nueva York.
La llegada del ser humano a la Luna inspiró una de sus obras más conocidas, Moonhappening (1969), concebida con motivo del alunizaje del Apolo 11 y presentada en la Galerie nächst St. Stephan de Viena. La fascinación por la exploración espacial se convirtió desde entonces en uno de los temas recurrentes de su producción, entendida como metáfora de un futuro tan prometedor como inquietante.
A partir de la década de 1970 amplió considerablemente sus medios de expresión. Además de la pintura, desarrolló esculturas en cerámica, instalaciones, objetos de vidrio y numerosos grabados.
Kiki Kogelnik falleció de cáncer el 1 de febrero de 1997 en Viena, a los 62 años. Sus restos fueron enterrados en Bleiburg, su localidad natal. Ese mismo año el Belvedere de Viena le dedicó una importante exposición retrospectiva que contribuyó a consolidar su lugar en la historia del arte contemporáneo. Hoy es considerada una figura imprescindible para comprender una visión alternativa del arte pop.



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