Belo Horizonte (Brasil), 1957

Valeska Soares nació en Belo Horizonte, Brasil, en 1957. Creció rodeada de estímulos creativos e intelectuales en su ciudad natal; su madre era artista de la performance y estuvo activa en los movimientos de vanguardia brasileños de la década de 1960. Esta influencia directa le permitió familiarizarse con el arte conceptual desde muy niña.
A pesar de su cercanía con el arte, Soares no inició su trayectoria profesional de forma directa en las bellas artes. Decidió trasladarse a Río de Janeiro para estudiar Arquitectura en la Universidade Santa Úrsula, donde se graduó en 1987. Más tarde, cursó un posgrado en Historia del Arte y de la Arquitectura en la Pontificia Universidade Católica de Río de Janeiro (1990).
El despegue definitivo de su carrera artística ocurrió entre finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, coincidiendo con la efervescencia de la escena creativa de Río de Janeiro y São Paulo. En 1992 se trasladó a Nueva York gracias a una prestigiosa beca gubernamental. Allí se matriculó en el Pratt Institute de Brooklyn, donde obtuvo su Maestría en Bellas Artes (MFA) en 1994, para continuar después con estudios de doctorado en la Universidad de Nueva York (NYU).

Acqua Alta (2019)
Su producción destaca por un lenguaje formal de extraordinaria elegancia que entrelaza la herencia del minimalismo con una profunda carga sensorial y emocional. El universo plástico de Soares opera como un puente entre la materialidad y la memoria afectiva. Sus obras exploran conceptos universales e íntimos como el amor, el deseo y la transitoriedad. Inspirada frecuentemente por la literatura y la semiótica de autores como Roland Barthes o Italo Calvino, la artista altera la linealidad narrativa para transformarla en una experiencia física.

Epilogue (2017)
En lugar de documentar la presencia, Soares manipula la ausencia mediante una cuidada contradicción en sus materiales. Utiliza objetos cotidianos que incorpora en su obra —como libros antiguos, copas de vino vacías, muebles desgastados o sábanas de mármol— y yuxtapone superficies frías y reflexivas, como espejos y acero inoxidable, con elementos orgánicos destinados a desaparecer, como rosas frescas, cera, lirios y perfumes. Asimismo, introduce aromas intensos de destilados, flores y fragancias atrapadas con los que embriaga las salas de exposición para activar una memoria afectiva inconsciente e instintiva. A lo largo de más de tres décadas, Soares ha consolidado una reputación global con exposiciones en las instituciones y bienales más prestigiosas del circuito artístico internacional. Su trabajo ha estado presente en plataformas globales como la Bienal de Venecia (2005 y 2011), la Bienal de São Paulo (1994, 1998 y 2009) y la Bienal de La Habana (1991).
Además, sus piezas forman parte de colecciones permanentes de primer nivel como la Tate Modern (Londres), el Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York), el Hirshhorn Museum (Washington D.C.), el Centro de Arte Contemporáneo Inhotim (Brasil) y la Fundación «la Caixa» (Barcelona).
Valeska Soares continúa redefiniendo la instalación contemporánea, demostrando que los objetos más mundanos pueden convertirse en contenedores inagotables de poesía, secretos y melancolía. Tras casi tres décadas residiendo en Estados Unidos, desde 2021 vive y trabaja en Brasil.



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