Hoz de la Vieja (Teruel), 2 de octubre de 1960

María del Rosario Pradas Colás, conocida en el ambiente artístico como Charo Pradas, nació en la provincia de Teruel en 1960, su vocación y desarrollo formal la llevaron a Barcelona, ciudad donde se licenció en Pintura por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona entre los años 1980 y 1985.
Su irrupción en el circuito artístico nacional fue inmediata y rotunda. En un momento de plena renovación y debate en torno a la práctica pictórica post-transición, su obra destacó por una frescura y una madurez conceptual impropias de su juventud.
Este reconocimiento temprano se materializó en importantes respaldos institucionales, entre los que destacan la Beca de la Muestra de Arte Joven del Ministerio de Cultura en 1986 y la prestigiosa Beca Banesto en 1988. Un hito fundamental en esta primera etapa de consagración tuvo lugar en 1989, cuando el Museo de Teruel organizó su primera gran exposición retrospectiva, un evento que la posicionó firmemente en la vanguardia del arte español.

Turbo-7 (1991)
Colección MACBA
La evolución estilística de Charo Pradas dibuja un viaje fascinante desde una figuración inicial de tintes simbólicos y trazos surrealistas hacia una abstracción lírica y orgánica de gran calado existencial.
Durante los años noventa, su investigación espacial cristalizó en lo que la crítica denominó sus «pinturas órficas», composiciones caracterizadas por veladuras superpuestas, ritmos dinámicos y un uso del color que genera profundidades casi tridimensionales en el plano bidimensional. Con el paso del tiempo, su lenguaje visual se ha ido despojando de lo accesorio para concentrarse en la fuerza del gesto y la vibración de las formas puras. Elementos como lazos, anillos, ondas y bucles repetitivos actúan en sus lienzos como células en expansión, El proceso creativo de Pradas es marcadamente intuitivo y vivencial. No parte de ideas preconcebidas, sino de un diálogo directo y descarnado con el lienzo en blanco, donde el azar, la improvisación controlada y el propio cuerpo de la artista dictan el rumbo de la obra.

Paradiso III» (2000)
Hoy en día, el legado y la vigencia de Charo Pradas están ampliamente reconocidos por la crítica y las instituciones públicas. Su obra forma parte de las colecciones permanentes de museos de primer orden, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), el Museu d’Art Contemporani de Palma (Es Baluard) y el Museo de Teruel, entre otras muchas.
Actualmente vive y trabaja en Barcelona.



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