Zaragoza, 1905 – 1929, ibidem

Isabel Bueno Montreal nació en Zaragoza en 1905 y creció rodeada de arte. Se formó en la Academia de Dibujo y Pintura de Abel Bueno, un centro privado fundado en 1896 que ya desde sus inicios ofrecía una “clase especial para señoritas”, algo poco habitual en la época. Allí, las alumnas no solo aprendían técnica: también participaban en exposiciones, concursos y salidas al campo para pintar, igual que sus compañeros varones.
La familia atribuye los rasgados que presenta este Autorretrato de en
torno a 1928 a una inconformidad de la artista con el resultado final. Tras romper la acuarela, su padre consiguió unirla y recuperar la obra
Su talento despuntó muy pronto. Con apenas diez años ya publicaba dibujos en la revista Juventud, y a los catorce presentó varias acuarelas y un óleo en la Exposición de Artistas Independientes y Noveles del Ateneo de Zaragoza, compartiendo espacio con otras creadoras como Joaquina Zamora o Julia Velilla.

Morfinómana (1926)
Isabel no dejó de exponer, y a los 21 años tuvo una clara señal de que podía vivir de su arte: fue la gran triunfadora económica del I Salón de Humoristas Aragoneses en 1926, donde vendió casi todas sus obras. Entre ellas destacaba Morfinómana, una cabeza de cabaretista moderna que incluso fue reproducida en prensa, junto a más de medio centenar de postales a la acuarela, de inspiración oriental o con escenas de apaches.
En 1928 intentó dar un paso más presentándose a una beca para estudiar pintura en el extranjero, convocada por la Diputación de Zaragoza. Sin embargo, el jurado dejó la plaza desierta.

Diana cazadora (1919)
Pocos meses después, el 11 de abril de 1929, su prometedora carrera se truncó de forma dramática: Isabel falleció en Zaragoza con solo 23 años. Aun así, su compromiso con el arte quedó patente hasta el final. Había prometido donar una obra como premio para un torneo de ajedrez, y fue su padre quien cumplió ese deseo entregando dos de sus postales. La Agrupación Artística Aragonesa le rindió homenaje depositando flores en la tumba de quien consideraban “su artista predilecta”.
A pesar de su breve vida, Isabel Bueno Montreal es recordada como una de las grandes pintoras aragonesas del siglo XX. Su obra, marcada por una fuerte personalidad y un espíritu libre frente a las limitaciones de su tiempo, permite situarla en la órbita de Las Sinsombrero.



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