Barcelona, 1971

Alicia Marsans nació en Barcelona en 1971. Creció en el Ampurdán (Gerona), un entorno de fuerte impronta sensorial y paisajística que marcaría su sensibilidad hacia la naturaleza.
Fue introducida a la pintura desde la más tierna infancia, en 1985 inició su aprendizaje pictórico por parte de su padre, el célebre pintor Luis Marsans. De él heredó el rigor técnico, el gusto por el pequeño formato de carácter mental y la obsesión por atrapar el tiempo a través de la pintura.
Lejos de limitarse al caballete clásico, durante la década de 1990 diversificó su mirada estudiando diseño de moda, creando colecciones de seda pintada, ilustrando libros infantiles y diseñando vestuarios y escenografías para diversas obras de teatro.
En 1995 realizó una residencia de cinco meses en Italia. El aprendizaje de la técnica de la pintura mural y el contacto con los maestros del Renacimiento afianzaron su profunda comprensión de la materialidad táctil del muro y el soporte.

Serie «La nube de no-saber» (2017/2019)
De regreso en Barcelona, el lenguaje de Alicia Marsans experimentó un giro hacia el misticismo plástico al sumergirse en el estudio y la técnica tradicional de los iconos religiosos. Esta asimilación técnica e intelectual dota a su producción contemporánea de unos rasgos muy definidos en sus portfolios de trabajo expuestos en su web oficial.
Sus siluetas y naturalezas juegan con contornos marcados envueltos en neblinas y veladuras. Trata de dar sustancia a lo que escapa a una definición rígida (miradas, abrazos furtivos o la fugacidad del aire). La poética de «La nube del no-saber» es una de sus líneas de investigación recientes más aplaudidas, gira en torno a la representación volumétrica y sutil de las nubes. Como explica la propia artista, pintar nubes es una paradoja que confronta la cara y la cruz de la pintura: la materialidad cruda del pigmento frente a la representación de algo tan volátil, sirviendo como un homenaje al legado de su padre.

Serie «La nube de no-saber» (2017/2019)
A lo largo de su carrera, Marsans ha sabido mantener un equilibrio perfecto entre el circuito de galerías de prestigio comercial y el reconocimiento de la crítica institucional. Sus exposiciones individuales y colectivas han recorrido espacios fundamentales de la geografía española e internacional.
Ha expuesto en la Galería Juan Gris (Madrid), la Galería Artur Ramon (Barcelona) y la Galleria Hde (Nápoles). Ha participado activamente en proyectos colectivos de la Fundación Vila Casas, ha sido galardonada con el prestigioso Premio Velázquez.
En un mercado global dominado por la inmediatez digital, Alicia Marsans propone un retorno a la pintura entendida como alquimia lenta, donde la luz desvela un mundo misterioso, sensible e intensamente ligado a la memoria humana, lo que ha llevado a que su obra forme parte de prestigiosos catálogos y colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.



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