París (Francia), 2 de noviembre de 1812 – 9 de diciembre de 1889 Biarritz (Francia)

Hélène Feillet nació en París en 1812 en el seno de una familia relacionada con el mundo del arte.
Retrato de Hélène Feillet pintada por su hermana Blanche Feillet (s/f)
Su padre, Pierre Jacques Feillet, fue pintor y litógrafo, y su abuelo materno también había sido artista. Recibió sus primeras enseñanzas de dibujo y pintura de su padre y posteriormente estudió con el pintor Ary Scheffer, de quien aprendió especialmente la técnica del retrato. Su hermana Blanche Feillet, también artista, compartió con ella buena parte de su trayectoria y colaboró en distintos proyectos de ilustración.
En 1829, Hélène se trasladó con su familia a Madrid, donde su padre comenzó a trabajar en el Real Establecimiento Litográfico, institución dirigida por José de Madrazo dedicada a reproducir mediante estampas las obras de las colecciones reales. Durante esta etapa, Hélène entró en contacto con el ambiente artístico y cultural español y adquirió experiencia en la técnica de la litografía. En 1834, la familia se instaló en Bayona, ciudad en la que desarrollaría gran parte de su carrera profesional.

«El Monasterio» Ilustración aparecida en la revista El Artista, que se publicó en Madrid entre 1835 y 1836. Colección Museo del Romanticismo. Madrid
Uno de los aspectos más destacados de su producción fue precisamente su trabajo como litógrafa. Colaboró con importantes publicaciones del Romanticismo español, entre ellas la revista El Artista, fundada en 1835 por Eugenio de Ochoa y Federico de Madrazo. Para esta revista realizó varias estampas, entre las que sobresale la ilustración de La canción del pirata, de José de Espronceda. También trabajó en la ilustración de Panorama Matritense, de Ramón de Mesonero Romanos, y en diferentes álbumes y guías de viajes dedicados a Bayona, San Sebastián y los territorios vascos. Sus imágenes contribuyeron a difundir los paisajes, las costumbres y los tipos populares de esta región.

«La canción del pirata» Ilustración aparecida en la revista El Artista, que se publicó en Madrid entre 1835 y 1836.
Paralelamente, desarrolló una importante actividad como pintora. Su producción abarcó distintos géneros, entre ellos el retrato, el paisaje y la pintura histórica, utilizando técnicas como el óleo, la acuarela y la miniatura. Participó en el Salón de París en varias ocasiones, desde 1836, y presentó obras en exposiciones celebradas en Madrid, Bayona y Londres.
La relación de Feillet con el territorio vasco fue fundamental para su desarrollo artístico. Sus paisajes y escenas costumbristas constituyen hoy un valioso testimonio visual del siglo XIX, pues documentan tanto los espacios urbanos y naturales como las formas de vida de la población de la época.
Hélène Feillet falleció en Biarritz en 1889. Su legado permite reconocer la importancia de las mujeres en el desarrollo artístico y cultural del siglo XIX, así como su participación activa en la consolidación de la litografía y la ilustración románticas.
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