Pino Ojeda


Teror, Gran Canaria, 17 de agosto de 1916 – 27 de agosto de 2002, Las Palmas de Gran Canaria

María del Pino Ojeda Quevedo nació en Teror, Gran Canaria, en 1916, en una finca idílica de El Palmar de Teror, un entorno rural donde desarrolló desde muy pequeña un profundo amor por la naturaleza y los animales. Sin embargo, la muerte golpeó a su familia con una dureza extrema desde su niñez: perdió a seis de sus siete hermanos en edades muy tempranas.

Pino Ojeda fue una creadora de raíces autodidactas que posteriormente consolidó su talento a través de la educación formal en centros clave de las islas. Aunque obtuvo un enorme reconocimiento histórico en las letras, fue en el campo de las artes plásticas donde se consagró como una auténtica pionera del informalismo abstracto y de la gestión cultural en el archipiélago canario.

Tras sufrir la dolorosa y temprana pérdida de su esposo en la Guerra Civil, canalizó su duelo a través de la creación y comenzó de manera autodidacta a pintar en la década de 1940. Su formación formal despegó en 1947 cuando ingresó en la emblemática Escuela Luján Pérez, un espacio donde, expandió sus horizontes técnicos y conceptuales, alejándose paulatinamente de las líneas figurativas tradicionales de su entorno.

Sin título (1972)

Su consagración definitiva en el plano nacional ocurrió en 1955, año en que participó en la Bienal Hispanoamericana de Arte de Barcelona, un certamen cuyo impacto fue tal que decidió volcarse casi por completo en la pintura. La obra visual de Pino Ojeda destaca por una constante voluntad experimentadora que los expertos dividen en tres grandes etapas esenciales.

Su trayectoria se inició como pionera del informalismo entre 1955 y 1962, rompiendo moldes con una pintura fuertemente abstracta que fascinó por la fuerza inusitada de su irrupción en los lienzos. Posteriormente, entre 1962 y 1972, alcanzó su etapa de madurez y descarga gestual, considerada la época dorada de su producción, donde obras maestras como Cumbres ejemplificaron un automatismo rabioso y enérgico, sintonizado con el expresionismo abstracto internacional.

Serenidad (1966)

A partir de 1972, su estilo evolucionó hacia una geometría dinámica dominada por los llamados círculos mágicos, incorporando formas circulares y esferas flotantes cargadas de misticismo y simbolismo cosmológico, en un juego donde la abstracción dialogaba con texturas orgánicas e interpretaciones oníricas del paisaje insular.

 Pino Ojeda entendió el arte como un motor social y en 1958 rompió una barrera de género histórica al fundar la Galería Arte en Las Palmas de Gran Canaria, convirtiéndose en la primera mujer en abrir y dirigir una galería de arte en todo el archipiélago y una de las poquísimas de España. A través de este espacio, que se mantuvo activo hasta 1969, Ojeda dinamizó la cultura insular sirviendo de trampolín para creadores locales como Miró Mainou, Vivi Milano o Felo Monzón, a la par que tendía puentes internacionales exponiendo su propia obra en espacios de prestigio mundial, como la Biblioteca Nacional de Francia en París en 1959.


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