Alfortville (Francia) 1972

Alice Anderson nació en 1972 en Alfortville (Francia) 1972, estudió en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París y posteriormente en Goldsmiths College, en Londres.
A lo largo de su trayectoria, ha desarrollado un lenguaje artístico propio en el que los objetos cotidianos y tecnológicos adquieren un significado diferente al habitual. En 2010 comenzó a experimentar con hilos de color cobrizo para envolver objetos como aparatos electrónicos, herramientas y otros elementos, creando esculturas que conservan una especie de memoria física de las cosas.
Para la artista, este proceso no consiste simplemente en cubrir los objetos, sino en establecer una conexión con ellos y conservar simbólicamente su historia. Una de las características más importantes de su trabajo es la relación entre el cuerpo y la tecnología.

Bound (2011)
Anderson realiza performances en las que utiliza movimientos repetitivos, gestos y danzas para crear pinturas y esculturas. Durante estas acciones, interactúa con objetos como ordenadores, circuitos electrónicos, teclados y otros dispositivos tecnológicos. De esta manera, transforma elementos que normalmente tienen una función práctica en obras de arte que invitan a reflexionar sobre el paso del tiempo, la evolución tecnológica y la memoria.

Floorboards Data (2015)
Además, su obra está muy relacionada con la naturaleza y con una visión animista del mundo, según la cual los objetos, las plantas, las piedras y otros elementos pueden entenderse como parte de una realidad interconectada. A través de sus creaciones, Anderson cuestiona la separación entre lo humano y lo no humano y propone recuperar una relación más cercana y respetuosa con el entorno natural. Sus trabajos también plantean preguntas sobre el impacto de la inteligencia artificial y la tecnología en la sociedad actual.
A lo largo de su carrera, ha expuesto sus obras en importantes instituciones internacionales, como el Centre Pompidou de París, la Royal Academy of Arts de Londres y la Bienal de Venecia. En 2020 fue nominada al Premio Marcel Duchamp y en 2023 recibió el Premio SAM de Arte Contemporáneo por su proyecto Solidarity with Non-Humans.
Actualmente vive y trabaja en Londres, y su obra combina el arte con la danza, el movimiento y los rituales para reflexionar sobre cómo nos relacionamos con los objetos y el mundo que nos rodea.



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