Bilbao (Vizcaya), 10 de diciembre de 1942

Mari Puri Herrero nació en Bilbao en 1942. Comenzó sus estudios en San Sebastián, ampliando sus conocimientos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1958.
Se interesó por el grabado, formándose en el linóleo con Dimitri Papageorgiu y en el aguafuerte en el taller de Enrique Ortiz. En 1966 consiguió una beca de la Diputación de Vizcaya y el Gobierno Holandés para estudiar en la Rijksakademie de Ámsterdam. Residió dos años en Holanda y de 1969 a 1971 en París; para instalarse finalmente en Lejona.
Los temas más habituales de Herrero son figuras en paisajes e interiores. Al contrario que otros pintores vascos, opta por argumentos poéticos y literarios más universales, y no cae en el tópico de “lo vasco”. Sus personajes son hombres trajeados y figuras con ropajes atemporales, vagamente antiguos. Aunque en un primer vistazo sus obras se pueden etiquetar de amables, muchas incluyen rasgos inquietantes, presencias furtivas y sonrisas ambiguas.

El barco azul (1985-1986)
Colección Museo de Bellas Artes de Bilbao
Su estilo ha evolucionado, a lo largo de cuarenta años, de una figuración sólida, de colores saturados y perfiles cerrados, a otra más ligera, de pincelada suelta y mayor luminosidad. Su producción juvenil se caracteriza por una paleta un tanto oscura, de verdes y azules en pinceladas lisas. En otras pinturas, Herrero emplea trazos más gestuales y tonos más contrastados. En los años 1980-1990 los tonos cálidos se reducen habitualmente a dorados y rosas, aplicados en áreas localizadas y sin estridencias.

Apparition (s/f)
Sus primeros tanteos en el mundo del grabado en los años 60, fueron xilografías. En la década siguiente se centró en el aguafuerte. Su última producción grabada, al igual que la pictórica, se mueve en una figuración menos delineada, de contornos más evanescentes y un mayor interés por las texturas. En colaboración con el taller Beittu Art, Herrero se ha adentrado en otra técnica más: la serigrafía.
Autora de cierta proyección popular, se la recuerda por haber creado el personaje de Marijaia, símbolo de la Semana Grande de Bilbao. También ha diseñado algún logotipo institucional. Su prestigio se ha expandido por España: ha participado en varias ediciones de la feria ARCO. Entre otras muchas exposiciones en Marbella y Zaragoza.
Sus obras están presentes en los más importantes museos vascos. El Museo de Bellas Artes de Bilbao posee un variado fondo suyo, con lienzos de gran formato pertenecientes a diversas etapas. Asimismo, el Museo Vasco de Arte Contemporáneo Artium, de Vitoria, conserva en su Colección una pintura y dos grabados. Un lienzo de Mari Puri Herrero fue elegido por el Senado de España como regalo institucional para el Príncipe Felipe de Borbón y Doña Letizia Ortiz con motivo de sus nupcias.
En su obra, la artista vasca refleja un mundo inquietante en el que se confunden lo real y lo fantástico. Seres imaginarios y arquetípicos pueblan los escenarios y paisajes intentando ofrecer un universo de poesía y fabulación.



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