Madrid, 1872 – 1946

Carmen Alcoverro y López nació en Madrid en el año 1872. Hija del escultor catalán José Alcoverro y Amorós y de Dolores López Elorza, y hermana del pintor Federico Alcoverro y del escultor José María Alcoverro. Rodeada por una gran familia de artistas, siguió los pasos de su padre, el cual recibió una medalla de tercera clase en la Exposición Nacional por su obra “Ismael desmayado en el desierto de Besabet”, obra que sería adquirida por el gobierno y donada a la Academia de San Carlos de Valencia.
Fotografía de Carmen Alcoverro, 1910
Por esos mundos, 1 de noviembre de 1910, p. 112.
Formada en el taller de su padre, fue reconocida con mención honorífica en la Exposición General de Bellas Artes de 1901 y en la de 1906 por un “Relieve de Santa Isabel”. Participó en 1908 con una cabeza de mujer con flores en barro cocido y en 1910 consiguió una mención honorífica con retratos en escayola.

Retrato de hombre (1910)
Paradero desconocido
Por esos mundos, 1 de septiembre de 1910, p. 113. Madrid
En 1910 fue junto a Luisa Botet y Mundi, Marcelina Poncela, Paz Eguía Lis y Pilar Montaner Maturana, fue una de las cinco mujeres que colaboraron en la fundación de la Asociación Española de Pintores y Escultores creada a principios del siglo XX con el fin de apoyar, proteger y desarrollar el arte español.
Así reunidos medio centenar de ellos en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, fundaron dicha asociación con los principales objetivos de organizar certámenes colectivos orientados primordialmente al mejor conocimiento de los jóvenes valores, celebrar concursos, actos culturales, etc., y de modo importante, crear y fomentar entre todos los artistas asociados un beneficioso espíritu de compañerismo y profesionalidad.

Estudio con sombrero (1910)
Paradero desconocido
Por esos mundos, 1 de septiembre de 1910, p. 112. Madrid
Federico Gil Asensio en la revista Por esos mundos (1910) afirmaba que la artista continuaba estudiando y trabajando sin descanso en su noble empeño artístico con entusiasmo creciente, pues codiciaba el triunfo definitivo. El crítico asegura que la escultora no se conformaba con las cuatro menciones honoríficas que se le habían adjudicado y concluye: “Aspira a más y confiamos en que su laboriosidad y su inteligencia impondrán la satisfacción de un deseo acreedor de todas las alabanzas”. El texto incluye imágenes de tres esculturas suyas
En el año 1911 se casó con Alfonso de Mazas y fueron padres de Alfonso de Mazas y Alcoverro. Después de su matrimonio solo volvió para participar en una exposición más, la Nacional de Bellas Artes de 1905, con otro retrato.
La única escultura suya que hoy perdura se conserva en el Museo de Pontevedra. Se trata de un retrato del artista Enrique Campo Sobrino (1890-1911), discípulo de su hermano Federico Alcoverro quien fue dibujante oficial en la Sociedad Arqueológica de Pontevedra.


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