Berthe Marie Pauline Morisot nació en 1841 en Bourges (Francia), en el seno de una familia de la alta burguesía, proveniente de una familia de tesoreros y pagadores del Estado y fue educada en el gusto por las artes y la música. Su familia se mudó varias veces debido al trabajo de su padre, hasta que en 1852 se instalaron en Passy, que en aquel entonces era un suburbio rural al oeste de París, ciudad donde Morisot permaneció hasta su muerte.

Retrato de Berthe Morisot recostada (1875) obra de Édouard Manet 

Fueron precisamente sus padres quienes animaron a Berthe y a su hermana Edma a acudir a clases privadas de dibujo donde adquirieron conocimientos clásicos suficientes como para poderse acreditar como copistas en el Museo del Louvre. A la edad de 20 años, Berthe y Edma Morisot conocieron a Camille Corot, con quien estudiaron hasta 1862, su forma de captar y plasmar la realidad a través del color y la luz tendría una gran influencia en la obra de estas artistas y daría paso a nuevas formas de expresión. Además, las introdujo en la técnica del plein-air o pintura al aire libre, bajo la cual Berthe realizó sus primeras obras.

La primera participación de las hermanas en el Salón de París fue en 1864, con dos paisajes, cuando Berthe apenas contaba con 23 años. A partir de entones, ambas continuaron exponiendo continuamente; Edma hasta 1869, fecha de su casamiento con el oficial de la marina Adolphe Pontillon, lo que significó su retirada de la pintura, y Berthe hasta 1873, año en el que pasó a formar parte del movimiento emergente que luego se denominaría Impresionismo.

Su incorporación al grupo se dio en un principio gracias a que en 1868 conoció a Édouard Manet en una sesión de copiado en el Louvre. Ambos  establecieron una prolongada amistad y un continuo intercambio a nivel profesional. Éste la pintó en más de una decena de sus cuadros entre 1868 y 1874, tanto en retratos como en obras de gran formato, como es el caso de “El balcón”, el cual generó algunas polémicas, debido a los rumores que se formaron alrededor de la figura de Morisot como supuesta femme fatale, pese a que es sabido que la artista siempre posó acompañada por su madre.

La cuna (1872)

También su amistad con Manet le permitió conocer de primera mano los primordiales debates sobre el arte moderno y la realidad cotidiana, que solían ser discutidos en el Café Guerbois, lugar vetado para las mujeres. En ese tiempo comenzó a pintar sobre temáticas domésticas obras en las que mostró su dominio sobre la pintura al aire libre.

En 1870, y tras el estallido de la guerra franco-prusiana, Morisot y Manet fueron algunos de los artistas que decidieron quedarse en París. Con la llegada del invierno, la salud de Berthe se resintió debido al hambre y el frío, por lo que decidió trasladarse a Cherburgo para reunirse con su hermana Edma. Allí volvió a retomar la pintura por primera vez desde el inicio de la guerra, tomando a su hermana y sus sobrinos como modelos para muchas de las que fueron sus obras más emblemáticas, como “La cuna” y “Mujer y niño sentados en el prado”.

A la edad de 33 años, se casó con Eugène Manet, hermano de su compañero artista. Eugène era un pintor aficionado y estaba muy introducido en los círculos literarios y políticos. Aunque nunca desempeñó un trabajo concreto, apoyó siempre la carrera artística de su mujer, ayudándola a organizar e instalar sus exposiciones.

Su estilo se fue perfilando claramente cuando comenzó a reincidir en captar en el lienzo las impresiones de felicidad familiar, en escenas de interior como al aire libre; reuniones de carácter íntimo o la cultivada vida de sus parientes, con un estilo pictórico que fue progresivamente espontáneo y suelto. Tuvo una predilección por los colores claros y su manejo único del blanco, además de su interés por la expresión psicológica de sus modelos. En 1872, vendió 22 pinturas al famoso comerciante y promotor parisino Paul Durand-Ruel, hecho que marcó otro hito en su carrera como pintora profesional.​

Con el fin de la guerra, Morisot volvió a París para continuar con su carrera artística, donde pudo organizar una exposición independiente en la primavera de 1874. Después de Camille Pissarro, fue la pintora cuyas obras integraron más exposiciones impresionistas originales. Su trabajo fue muy popular durante toda su vida, incluso en ocasiones vendiendo más que muchos de sus contemporáneos, como Degas, Monet o Sisley.

La lectura. La madre y la hermana de la artistas (1869)

Tras la muerte de Édouard Manet en 1883, organizó una exposición en su honor con la ayuda de Claude Monet, Émile Zola y otros artistas. En torno a 1885, adquirió la costumbre de organizar reuniones sociales, generalmente cenas, a las que solían asistir sus compañeros impresionistas y su amigo el poeta Stéphane Mallarmé, entre otros.

Morisot expuso también en Londres y por primera vez en Nueva York de la mano de Durand Ruel, en la “American Art Association” en 1886, confrontando al público norteamericano con la estética del impresionismo por primera vez, y alcanzando un éxito insospechado. Morisot. En 1894 viajó a Bruselas para participar en una gran exposición colectiva organizada por La Libre Esthétique, en la que presentó cuatro cuadros, y ese mismo año, el Estado francés compró por primera vez una pintura suya “La jovencita vestida de gala”.

Falleció, a los cincuenta y cuatro años, a consecuencia de una congestión pulmonar. Fue enterrada en el panteón familiar del cementerio de Passy en París, junto a su marido Eugène y su colega artístico y cuñado Édouard Manet. Un año después de su muerte, sus amigos artistas, incluyendo Degas, Renoir, Monet y Mallarme, organizaron la primera exposición retrospectiva del trabajo de Morisot, reuniendo 380 de sus pinturas y rindiendo tributo a su talento.

Eugene Monet en la Isla de Wight (1875)

Al igual que Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemond, Berthe Morisot fue relegada a un segundo plano por los historiadores del arte, más específicamente a la categoría de artistas femeninas, por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). Sin embargo, como mandaba la doctrina impresionista, Morisot pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal, de la misma forma que sus colegas masculinos, pero con una óptica diferente. Como una mujer de la alta burguesía, estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños, ya que el mundo masculino les estaba vetado. A pesar de esto, la figura de Berthe Morisot, junto a las de otras maestras de la pintura, quedó ensombrecida por el conjunto del movimiento y en especial de los pintores masculinos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Berthe_Morisot