Nació en 1921 en Warnham, Sussex (Inglaterra) en una familia de ganaderos anglo-escocesa, su infancia fue difícil ya que su padre fue víctima de los ataques de gas mostaza cuando luchaba en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial, debido a las secuelas psicológicas y una severa depresión se suicidó cuando Joan apenas tenía nueve años. Dada la penosa situación económica su madre tuvo que recurrir al amparo de la familia en Glasgow y allí se desplazaron. En 1929 gracias a la generosidad de una sus tías pudo acudir, junto a su única hermana, a una escuela privada, donde destacó por primera vez su talento creativo.

Más tarde pudo matricularse en la Escuela de Arte de Glasgow coincidiendo con la pintora Margor Sandeman, que se convirtió desde entonces en su mejor amiga, juntas formaron parte de un movimiento sensible a la pintura escocesa hecha por mujeres.

Tras graduarse Eardley se formó como profesora, aunque nunca le gustó la enseñanza en aula, pero esos ingresos le permitieron continuar sus estudios en el vanguardista Hospitalfield House de Arbroath. La concesión de una beca le facilitó viajar a Italia y a Francia. Durante este tiempo conoció el arte renacentista y se fascinó por el tratamiento del color los frescos de Masaccio y Piero della Francesca, retrató a los mendigos que vio en las plazas italianas con la misma ternura y simpatía que más tarde lo hizo con las vidas de los desamparados de Glasgow. A su regreso a Escocia montó una exposición con los trabajos realizados durante el viaje, entre las que destacaron precisamente los correspondientes a la serie de escenas con campesinos, mendigos, niños y ancianos.

Pese a ser una artista solitaria, su fama fue creciendo por su acercamiento a las criaturas de los barrios bajos de la ciudad que a menudo encontraba jugando en las calles con ropas deshilachadas, mientras eran observador por las chicas mayores cuidaban a sus hermanos. Alquiló un estudio en Townhead, uno de los distritos más pobres de Glasgow en una zona destinada a la demolición, cabe destacar que para una mujer soltera y joven en los años 50, ese acto sólo podía calificarse de audaz y temerario. Fue allí donde encontró el tema que tanto le inspiraba, sólo tuvo que salir a las calles y dibujar con sinceridad y honestidad; pintó lo que vio. Eardley había desarrollado un estilo único y pronto tuvo una reputación de artista altamente individual, realista y humana que representaba la vida urbana de una forma original, no exenta de sensibilidad, como no se había hecho hasta esos momentos. A menudo se le veía por el barrio atenta a todo lo que ocurría en su entorno transportando un caballete y demás aperos de pintura que transportaba en un viejo y destartalado cochecito.

En “Children and Chalked Wall Número 2” la artista representó a dos pequeñas ante a una pared repleta de graffiti de diversos colores, con lo que quiso dejar latente su intención de ser testigo del contexto social y lo enfatizó prestando especial atención en el contenido de la pared, en ella añadió material pegado directamente sobre el lienzo.

Children and Chalked Wall No.2 (1962)

Inesperadamente encontró un pequeño pueblo de pescadores llamado Catterline, en la salvaje y azotada costa del norte de Escocia. Se trataba de apenas un grupo de cabañas en un acantilado escarpado sobre una bahía apartada. Era un lugar sombrío y solitario, pero sorprendentemente en ese lugar Eardley se sintió desde el primer momento como en su propio hogar. Compró una casa que no tenía electricidad, agua corriente, ni saneamientos, pero desde allí trabajó a menudo al aire libre y sin importarle el mal tiempo. Capturó la belleza salvaje del paisaje, la luz feroz, los colores cambiantes del mar y del cielo y realizó sus famosos paisajes en los que mostró los cambios de estación en los campos. Desde entonces su pintura fue ampliando en densidad e incorporando a veces auténtica vegetación. Su autorretrato de 1949 fue diploma en la Glasgow School of Art  en 1949y.

En su obra “Catterline en invierno” de 1963 puede apreciarse, o más bien intuirse. la casa que habitó, aunque en el momento de realizar esa obra ya residía en Galasgow y unicamente lo utilizaba como estudio.

En 1955  entró a formar parte de la Royal Socttish Academy y en 1963 fue elegida miembro de pleno derecho de la academia y mismo año abrió una exposición en el Museo de Londres, lamentablemente no pudo acudir a su inauguración debido a su mal estado de salud. En la plenitud de su carrera le fue diagnosticado un cáncer de mama que rápidamente se propagó hasta el cerebro, causando por ello un gran dolor, pero la pintora no aceptó ningún tipo de tratamiento. Fue atendida únicamente por su círculo más íntimo y murió a la edad de 42 años. Sus cenizas fueron dispersadas en la playa de Catterline, muy cerca de la que fue su vivienda.

Su carrera duró menos de veinte años, pero en la Escocia que ella vivió y trabajó se la reconoce como embajadora cultural, Joan conoció a las gentes y los paisajes que plasmó ya fueran rústicos o urbanos y allí desarrolló toda su obra, en lugar de cultivar una brillante carrera en Londres. A día de hoy la figura de Joan Eardley es reconocida en Gran Bretaña como una de las grandes artistas de relevancia internacional.

Catterline en invierno (1963)